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La Eneida (Versión en prosa). E-book. Formato EPUB Publio Virgilio Marón - Publio Virgilio Marón, 2016 -
Recreación literaria de la poesía épica que venía desde Homero, VIRGILIO (70-19 a. d. C.) compone la ENEIDA después de los enfrentamientos civiles que concluyen con la muerte de Antonio y con el triunfo de Octavio, decidido a comenzar toda una obra de reconstrucción nacional que debía contar con una campaña adecuada dé propaganda. Virgilio suscribía gustosamente las esperanzas suscitadas por el nuevo régimen y con ese espíritu se entregó en los diez últimos años de su vida a la redacción de un poema épico en honor de Roma, eligiendo la leyenda de Eneas, el héroe troyano que sobrevivió a la ruina de Troya, marchó a Italia y llegó a ser el progenitor de la «gens Julia», a la que pertenecía Octavio. Dentro del marco de esa leyenda popular, Virgilio recolectó relatos gratos al patriotismo local y regional. En la Eneida se superponen diferentes planos: el relato de las aventuras de Eneas, la identificación con el arquetipo de Augusto, pero, ante todo, la profundización de los problemas últimos de la vida y la muerte, logrando una de las obras fundamentales de la cultura occidental.
La Eneida. E-book. Formato EPUB Publio Virgilio Marón - Publio Virgilio Marón, 2016 -
La Eneida, el gran poema épico de Publio Virgilio Marón (Andes, Mantua, 70 a. C. - Bríndisi, 19 a. C.), es considerada como una de las obras emblemáticas de la civilización grecolatina. El poema, que Virgilio no terminó, exalta los orígenes del pueblo romano a través de Eneas, héroe troyano de estirpe divina, y narra sus viajes y las guerras que hubo de sostener para establecer su linaje en el Lacio. La influencia de Homero es evidente y las referencias a la Ilíada y la Odisea, constantes; pero su finalidad concreta era conseguir que los romanos estuvieran orgullosos de serlo, que se sintieran herederos de los dioses y de los héroes que habían forjando su historia nacional, y, sobre todo, exaltar la figura de Augusto como materialización y eclosión del glorioso destino de Roma. A Virgilio nunca le satisfizo plenamente su obra; trató de destruirla y en su testamento prohibió su publicación, pero el emperador Augusto lo impidió.