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eBooks di Titolo M di Benito Perez Galdos editi da Librorium Editions
Marianela. E-book. Formato EPUB Benito Perez Galdos - Librorium Editions, 2026 -
Le soleil est couché. À la suite d’un court crépuscule, la nuit est venue, tranquille et obscure. Peu à peu se sont éteintes les dernières rumeurs de la terre somnolente. Le voyageur hâte le pas à mesure que l’ombre s’avance.Il suivait un étroit sentier, de ceux que trace à travers les champs la marche constante des hommes et des bêtes, et il gravissait sans fatigue les flancs d’une colline sur les pentes de laquelle se dressaient des groupes pittoresques de chênes et de hêtres. – On peut voir à cette description que nous sommes dans le nord de l’Espagne.Ce voyageur était un homme d’âge moyen, de complexion robuste, de bonne taille, large d’épaules, d’allure résolue, à la démarche ferme, aux traits mâles, au regard assuré et vif ; leste quoiqu’il eût un commencement d’obésité, et – disons-le dès à présent, bien que ce puisse être prématuré – un homme excellent à quelque point de vue qu’on veuille l’apprécier. Il avait la tenue de l’homme riche qui voyage en été ; il portait un de ces petits chapeaux ronds qui doivent à leur laideur le nom de champignons ; une courroie en sautoir suspendait à son côté des jumelles de voyage, et il tenait à la main une canne solide, avec laquelle, de temps en temps, il élaguait les ronces lorsqu’elles allongeaient vers ses vêtements leurs branches armées d’ongles effilés.
Miau. E-book. Formato EPUB Benito Pérez Galdós - Librorium Editions, 2023 -
Á las cuatro de la tarde, la chiquillería de la escuela pública de la plazuela del Limón salió atropelladamente de clase, con algazara de mil demonios. Ningún himno á la libertad, entre los muchos que se han compuesto en las diferentes naciones, es tan hermoso como el que entonan los oprimidos de la enseñanza elemental al soltar el grillete de la disciplina escolar y echarse á la calle piando y saltando. La furia insana con que se lanzan á los más arriesgados ejercicios de volatinería, los estropicios que suelen causar á algún pacífico transeunte, el delirio de la autonomía individual que á veces acaba en porrazos, lágrimas y cardenales, parecen bosquejo de los triunfos revolucionarios que en edad menos dichosa han de celebrar los hombres... Salieron, como digo, en tropel; el último quería ser el primero, y los pequeños chillaban más que los grandes. Entre ellos había uno de menguada estatura, que se apartó de la bandada para emprender solo y calladito camino de su casa. Y apenas notado por sus compañeros aquel apartamiento que más bien parecía huida, fueron tras él y le acosaron con burlas y cuchufletas, no del mejor gusto. Uno lo cogía del brazo, otro le refregaba la cara con sus manos inocentes, que eran un dechado completo de cuantas porquerías hay en el mundo; pero él logró desasirse y... pies, para qué os quiero. Entonces dos ó tres de los más desvergonzados le tiraron piedras, gritando Miau; y toda la partida repitió con infernal zipizape: Miau, Miau.